Identidad propia
Sin depender de un proveedor de identidad de terceros. Token de acceso de vida corta con renovación rotativa, guardado solo como hash. Dos roles: gestor y miembro.
La tercera fase del producto: de una aplicación de un solo usuario a una plataforma multiusuario, con cuentas, proyectos compartidos, credenciales administradas y auditoría de costo por llamada.
El cerebro se queda local, los datos y las credenciales van a la nube.
Se rechazaron dos alternativas de forma explícita: ejecutar el bucle de la agente en el servidor, por costo y complejidad, y el workspace totalmente remoto, por ser un salto demasiado grande. Lo que migra es solo la llamada al modelo y la persistencia del proyecto. Las herramientas se quedan donde está el código.
Sin depender de un proveedor de identidad de terceros. Token de acceso de vida corta con renovación rotativa, guardado solo como hash. Dos roles: gestor y miembro.
Token aleatorio enviado por correo, persistido solo como hash, válido por siete días. Y la invariante que protege al cliente: el último gestor de un proyecto no puede ser removido ni degradado.
La conexión pertenece al proyecto, no a la cuenta. El secreto nunca está en la fila de la conexión: vive en la bóveda cifrada, bajo una clave maestra separada.
La versión 1 mide: una línea por llamada, con modelo, tokens y duración. El límite duro llega en la 1.1, construido sobre los datos ya recogidos — en el orden correcto.
Cuentas, proyectos e invitaciones.
Credenciales de proveedor administradas en el servidor.
La llamada pasa por el servidor, que inyecta la credencial y audita.
Inicio de sesión de los proveedores conducido por el servidor.
Conversaciones, pools, journal, agenda y memoria vía API.
Configuración, uso y administración en el navegador.
El último paso: el proyecto deja de depender del archivo local.
Falta el cutover. Es el momento correcto para hablar de escala.